
En el marco de Buenos Aires Dance, el nuevo encuentro de conferencias y cultura electrónica realizado en la Usina del Arte como antesala de Ultra Buenos Aires, Richie Hawtin brindó la charla “Man and Machine”, entrevistado por Mariano Trocca, fundador de la academia Arjaus. La conversación funcionó como una reflexión profunda sobre la evolución tecnológica del DJing, la economía de la música digital y el rol cultural de la pista de baile en un mundo atravesado por la ansiedad y las pantallas.
Del vinilo a lo digital: el cambio que redefinió la escena
Hawtin habló sobre la transición del vinilo al entorno digital, reconociendo tanto la resistencia como la revolución que implicó. “Fue una transición difícil porque todos nosotros habíamos construido nuestro estilo de vida, nuestro negocio con los discos de vinilo. Y hubo mucha gente que no quería ver la transición del vinilo al mundo digital. Por un tiempo se sintió como si el vinilo fuera a desaparecer.”
Pero también dejó claro que el cambio era inevitable y necesario: “Sin pasar a lo digital, sin crear archivos de música para compartir en Beatport o en iTunes, sin que llegaran las CDJ, sin permitir que todo el mundo con una conexión a internet pudiera escuchar música electrónica… eso fue un cambio de juego”.
Para Hawtin, el acceso global democratizó la cultura. Antes, explicó, los discos eran ediciones limitadas y las disquerías funcionaban casi como espacios exclusivos. El paso a lo digital abrió la puerta a una nueva etapa.
Revolución digital y economía: la discusión pendiente
Si bien celebró el alcance global que permitió internet, Hawtin también puso el foco en un punto crítico: la monetización y la transparencia.
Sostuvo que hoy la música llega a todos lados, pero el debate debe centrarse en cómo los artistas, especialmente los independientes, pueden sostenerse económicamente en este nuevo ecosistema.
Para él, la escena necesita mayor claridad y estructuras que permitan recuperar control: “Tenemos que recuperar más control, asegurarnos de que nuestra escena y nuestra cultura sean saludables tanto creativa como económicamente“.
Model 1: el sonido como identidad
La conversación también pasó por el Model 1, el mixer analógico de alta gama que desarrolló junto a Andy Rigby-Jones. Hawtin lo describió como una extensión de su manera de tocar.
“Hace diez años no sentía que existiera realmente un mixer de DJ analógico profesional de alta gama. Eso es lo que es el Model 1. No tiene concesiones. Suena como un tanque, como algo realmente especial. No es para todo el mundo, pero por la forma en que mezclo capas y combino frecuencias, es parte de mi sonido“.
Para alguien que entiende el espacio y las frecuencias como arquitectura, la herramienta es parte del lenguaje.
IA, filtros y control creativo
Uno de los momentos más actuales de la charla llegó cuando reveló que recibe alrededor de 30.000 tracks por mes y que comenzó a apoyarse en inteligencia artificial para organizar y filtrar esa avalancha de música.
“He estado haciendo algo de programación muy básica con Claude Code. No soy programador, pero me interesa la IA. Hay una cantidad increíble de poder ahí. Me entusiasma, me asusta, me aterra… pero en las manos adecuadas puede darnos”, sostuvo.
La pista como refugio
Sobre el final, la charla se enfocó en la cultura esencial de la música electrónica. Trocca le pidió un consejo para quienes sienten ansiedad en la cultura actual.
Hawtin fue contundente: “Uno de los mayores problemas hoy en día es la ansiedad que tenemos por estar haciendo scroll, mirando pantallas y preocupándonos por lo que todos los demás están haciendo”.
Y volvió a lo esencial: “La pista de baile debería ser un lugar donde todo se trata de la música”.
Para él, la conexión real —mirarse en la pista, compartir energía, encontrar gente con intereses comunes— es una forma concreta de combatir esa ansiedad colectiva.
“Tienen que empezar a disfrutar más los unos de los otros y dejar de preocuparse por lo que está pasando afuera, que muchas veces está fuera de nuestro control“.


