Córdoba volvió a bailar: conclusiones de una noche esperada

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on linkedin

Mucha agua pasó por debajo del puente, pero Córdoba bailó otra vez. ¿Qué aceptación tuvo el formato? ¿Qué podemos decir de la oferta musical? ¿La escena demostró estar viva de nuevo? Intentamos sacar algunas conclusiones de una noche que esperamos un año y medio.

¿Cuánto pasó de la última vez que se vivió una fiesta con baile en Córdoba? Más de un año y medio, aproximadamente. El dato preciso ya ni importa, menos desde lo que pasó este pasado sábado, en el predio de Forja.

La noticia la conocíamos desde la semana pasada, cuando Buenas Noches Producciones anunció que volvía a realizar una fiesta, esta vez con burbujas sociales y con posibilidad de bailar. Desde ese momento, ya se disipaban las dudas de cuándo volveríamos a bailar. La pregunta pasó a ser el cómo. 

Vamos a repasar rápidamente algunas conclusiones, ya pasada la primera experiencia.

El formato burbuja

Sin cuestionamientos, el punto más conflictivo y con más ojos encima. Por un lado, la atención del gobierno provincial y municipal que no hizo demasiados esfuerzos por permitir que volvieran los espectáculos con gente de pie durante la pandemia (como sí pasaba en otras provincias) y que ahora sí estaba tomando un riesgo público -y en época de elecciones- para crear, habilitar y supervisar un protocolo para este tipo de shows.

También la productora, Buenas Noches Producciones, ponía su concentración en el formato, tanto por la presión extrema de cumplir con los protocolos sanitarios y que sea una fiesta segura y sostenible en el tiempo, como también por el recibimiento que pudiera tener el público sobre las limitaciones lógicas del formato.

Y en un tercer punto, esto último que mencionamos: la gente. ¿Le gustaría al público bailar pero en un espacio de tres metros cuadrados, como mucho? ¿Se sentirían cómodas/os con un baile limitado y “acorralado”? ¿Se enojarían con el formato y ni siquiera evaluarían pagar una entrada por una burbuja o agradecerían el hecho de volver a bailar y mirarían el vaso medio lleno?

Partiendo de esta última arista, la conclusión es positiva. En el ambiente se sintió las ganas de fiesta, la necesidad que el público electrónico de Córdoba tenía de volver a escuchar música fuerte, dejar todo en la pista y por algunas horas olvidarse de los problemas cotidianos. 

Caras largas pudo haber, pero el evento estuvo prácticamente lleno, por lo que rápido podemos decir que tuvo aceptación. Por la comodidad del baile, la eliminación de los “caminantes” que empujan y que no haya habido amontonamiento de gente cual ganado, se escuchó por ahí “por mi que se quede este formato para siempre”. El público disfrutó, bailó, agitó y al final de la noche aplaudió. 

Similar actitud tomó la productora: hizo mucho esfuerzo para cumplir con un protocolo restrictivo en su naturaleza pero necesario por los tiempos que corren. Iván Aballay, una de las cabezas de la productora, publicaba en sus redes sociales post evento: “Muy feliz de que mi ciudad y Argentina esté volviendo a la normalidad”. Volver a trabajar, a dar trabajo y a disfrutar de su labor, sin dudas tiene un saldo positivo en el balance. 

Y por parte del arco político y el Estado, las preocupaciones seguramente existieron y quizás marcarán aspectos a mejorar, pero sí pueden quedarse con la tranquilidad de haber permitido que mucha gente pueda ser feliz y trabajar. Al fin y al cabo, el rol del Estado es brindar las condiciones para que la sociedad pueda desenvolverse con normalidad. En este caso, dieron un paso importante. Quizás fue algo tarde, pero llegó.

La oferta musical

Acá llegamos a una conclusión que quizás no estaba en los papeles, pero deja un mensaje claro: no hace falta traer a un DJ internacional que cobre miles de dólares para escuchar buena música y bailarlo todo. El line up que se presentó el sábado estaba conformado íntegramente por artistas argentinos: tres con base en Córdoba como Borovick, Lucho Salari y Greta Meier y los dos principales, criados en la escena electrónica bonaerense pero con proyección internacional como Simón Vuarambon y Nicolás Rada.

Todas y todos, sin excepción, compartieron con el público sets espectaculares. Cada uno/a haciendo su trabajo y dejando la vara alta para el que seguía. Ninguno se achicó, todos estuvieron a la altura de las expectativas y más, con lo que esto significaba en una fiesta como la que íbamos a vivir.

Para bajar DJs internacionales hay varias limitaciones pero las principales son, por un costado, la dificultad de afrontar los costos en dólares que significa traer a esas figuras, por más desconocidas que sean. Y por el otro, la condición sanitaria que aún rige en nuestro país acerca del aislamiento obligatorio que deben realizar los viajantes que llegan del exterior. Estos dos condicionamientos lo hacen muy dificultoso, por no decir “imposible”.

El sábado la calidad musical fue incuestionable. Los DJs locales hicieron un trabajo impecable y Nicolás junto a Simón demostraron con sus sets que son artistas de otro nivel. Se escucharon bombas tremendas y ambos llevaron unos sets que tuvieron trackazos, distintos momentos, sorpresas y un cierre b2b soñado.

Por supuesto que esperaremos con ansias a nuestros artistas favoritos de Europa y Estados Unidos. Pero es una buena oportunidad para quitarnos de una vez esa obsesión que tenemos con lo extranjero, como si esa fuera condición necesaria para ser buenos artistas. Podemos nombrar decenas de DJs internacionales que no dieron la talla en Córdoba y, al mismo tiempo, hacer una lista de artistas argentinos/as que son superiores. Es cuestión de darles la oportunidad y hacer la verdadera apuesta.

Las ganas de volver y la vigencia de una cultura viva

Quizás este punto puede ser una obviedad, porque es evidente que la gente tenía necesidad de volver a bailar. Público, productores, DJs, sonidistas, técnicos, escenógrafos y demás. Pero no está de más rescatar que la escena electrónica de Córdoba estuvo en pausa el último año y medio, a nivel shows. 

Los músicos electrónicos siguieron produciendo música y la gente siguió escuchándola en el día a día, pero faltaba la parte que cierra el círculo, que es el baile. La música electrónica está pensada y diseñada, en su mayor parte, para que alguien más baile. Sin esa parte, pierde mucho sentido y más en una ciudad y provincia como Córdoba, que estaba muy acostumbrada a expresarse a través del baile.

En ese marco, daba la sensación que algo se había apagado. Que esa llama que mantiene viva a la escena estaba latente, pero “en piloto”. Después de un año y medio, ¿seguiría igual de fuerte que previo a la pandemia? La escena electrónica córdobesa es muy grande pero aún está en crecimiento, si la comparamos con otros puntos del mundo. ¿Continuaría esa tendencia a seguir construyendo una comunidad electrónica o las ganas se habían esfumado por las consecuencias de la pandemia?

Sólo pensarlo daba angustia. Pero ya nos podemos quedar tranquilos/as: las ganas siguen. Lo demostró BNP con el tremendo show que armaron y seguramente lo expondrán las demás productoras, que tienen el mismo hambre de seguir produciendo eventos de alta calidad. Lo demostraron los DJs, que dejaron todo en sus sets y se fueron con muchísima felicidad.

Y lo demostró el público, que entregó todo en cada paso de baile, que pagó una entrada pese a una crisis económica general, que levantó las manos en cada bajada, que gritó y silbó en los revientes, que llegó muy temprano -desde las 7 de la tarde- para vivir y disfrutar del show completo, sin perderse ni un sólo momento.

Si, quizás es algo obvio. “¿Cómo no vamos a tener ganas de bailar, después de un año y medio?”, dirás vos mientras leés esto. Pero no es menor destacar que a una forma de cultura la sostienen todos sus actores: productores, artistas, Estado y público/fanáticos. Y más en una escena todavía en construcción, como la escena electrónica. Que eso siga vivo igual o más que antes, es una caricia al corazón.

Si te gustó esta nota podés aportar al proyecto Córdoba Beat. Eso nos permitirá seguir creando contenido sobre música y cultura electrónica de Córdoba, Argentina y el mundo. ¡Invitanos un cafecito!

Invitame un café en cafecito.app

¡Hola! Usamos cookies para mejorar tu experiencia en la web.