Wendy Carlos y la generalización del sintetizador

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Wendy Carlos, figura a quien le debemos la generalización del uso de sintetizadores, es también una de las primeras personas que hizo pública su transición de género, convirtiéndose en un ícono en todos sus aspectos. 

Wendy Carlos

Gran parte de lo que es hoy la música electrónica desciende del trabajo de Wendy Carlos. Ella ayudó al ingeniero Robert Moog en el desarrollo del primer sintetizador analógico comercial del mundo (el sintetizador modular Moog). En esa ocasión, las técnicas de grabación multipista jugaron un papel trascendental.

Nació como Walter el 14 de noviembre de 1939, en Pawtucket, Rhode Island, Estados Unidos, en el seno de una familia de clase trabajadora y costumbres conservadoras. “Cuando tenía cinco o seis años, recuerdo estar convencida de que era una niña, prefería llevar el pelo largo y ropa de chica y no entendía por qué mis padres me trataban como a un muchacho, por lo que decidí esconder mis sentimientos”, contó Wendy en una entrevista.

Su familia no era un caso aislado: en aquella época no se debatía públicamente temas de género y sexualidades. En ese marco fue que desde muy pequeña eligió la música como forma de expresión. Primero aprendió a tocar el piano a los seis años. A los diez, ya había compuesto una pieza musical de clarinete, acordeón y piano. A los catorce ganó el primer premio en una feria de ciencias, auspiciada por la firma Westinghouse, por construir un teclado con ordenador en su propia casa. Claramente sus virtudes no eran solo artísticas.

Cuando llegó la hora de ir a la Universidad su primera opción fue estudiar Física. Luego encontró en su pasión la combinación que la llevaría a la creación: música y ciencia. Estudió en la Universidad de Cambridge en Nueva York. Corrían los 60s y la opción de contar con un laboratorio de tecnología musical en la universidad era nula. Pero, como todo lo que está destinado a ser, encontró su nicho y se lució de la mano de su profesor Vladimir Ussachevsky, otro de los pioneros de la música electrónica.

wendy carlos con un sintetizador

El primer acercamiento a lo que sería el sintetizador Moog

Fue en la universidad donde conoció gente del palo, como Robert Moog, quien estaba realizando un prototipo de lo que luego sería el sintetizador Moog. El mismo llevaba de estudio en estudio su prototipo para que quienes lo vieran le dijeran qué uso innovador le darían. Fue Wendy Carlos quien le sugirió adherir el glide (efecto de ‘desliz’ entre notas conocido en los sintetizadores) y trabajó para ello. 

Moog quería lograr que su sintetizador tocara las notas de una escala temperada y se percibiera como un instrumento musical más, es por eso que incluyó en su diseño un piano. Wendy Carlos lo ayudó a promocionar esta idea. 

El logro de Wendy fue hacer que esos sonidos duros y aislados, suenen conectados. Configuraba el sintetizador para que suene como instrumentos y luego lo superponía capa sobre capa. Fue controversial ya que para los puristas de la música instrumental era un atrevimiento, y para los puristas de la electrónica imitar instrumentos no se dirigía hacia la modernidad que esperaban. Lo cierto es que esa revitalización de lo anterior llevó a Wendy a consagrarse como ingeniosa y a lograr lo que nadie había podido hacer hasta ese momento: hacer música con un sintetizador de dos toneladas y que sonara como toda una orquesta.

La originalidad de Wendy residía, justamente, en haber combinado tecnología y arte, lo moderno y lo clásico. Le dió una nueva perspectiva a la música electrónica, respetando la teoría musical, refinó y perfeccionó la síntesis a partir de preguntarse: ¿Qué harían los grandes de la música si tuvieran sintetizador?. Así se descubrió el potencial infinito del artefacto que definió el siglo veinte.

Wendy Carlos tocando el piano

“A principios de los sesenta era muy difícil conseguir que la gente escuchase, ni hablemos de tomarse en serio, cualquier música que fuese producida de forma electrónica (…) El público general la consideraba vanguardista, pero en el peor sentido de la palabra, absolutamente sin ningún valor positivo o interés comercial”, cuenta. Se consideraba a la música electrónica como extraterrestre. Lo ruidoso de los sonidos desconocidos.

El primer sintetizador analógico comercial del mundo debutó en el Festival Internacional del Pop de Monterrey. Con ese instrumento, en 1968, mostró su talento en el primer álbum, Switched-On Bach. Ensambló fragmentos de piezas del compositor, en lo que fue el primer intento de sustituir una orquesta completa con un sintetizador. Con gran creatividad y brillantez, exprimió las posibilidades sonoras de la serie 900 de Moog que había ayudado a diseñar. Fue uno de los primeros discos catalogado como música clásica en vender un millón de copias. El álbum obtuvo el disco de platino, ganó tres premios Grammy, y Wendy Carlos se convirtió en una celebridad.

Lo cierto es que para cuando salió Switched on Bach, el Moog todavía no estaba terminado para lo que Wendy creía que podía llegar a ser. Expresó alguna vez que las notas sonaban muertas, les faltaba tacto, dinámica y movimiento, pero simplemente hacer que las notas llegaran al tono adecuado fue producto de un trabajo exhaustivo.

Wendy Carlos

Dudas, miedos y una valiente decisión: cuando Wendy declaró que era transgénero

Fue entonces cuando decidió romper otra barrera más en el medio y declarar ante la revista Rolling Stone que era transgénero. Wendy generó un impacto positivo y le abrió camino a la formación en la comunidad LGBT dentro del ámbito musical y científico. Fue un acto de total valentía y coraje en una sociedad que aún hoy excluye la diversidad.

Era reconocida por sus aportes cuando decidió iniciar su transformación. En un principio solo algunas personas de su círculo íntimo lo sabían, para el resto, su tratamiento hormonal era secreto. Mientras tanto, el miedo a una sociedad excluyente la hizo mantenerse en el silencio, no solo por ella, sino también por su círculo.

“Tenía mucho miedo, estaba aterrorizada, no sabía qué efectos podría traer esta decisión, y tenía miedo por mis amigos, que se pudieran convertir en blanco de agresiones de gente prejuiciosa, que viera lo que yo había hecho como algo inmoral, demoníaco en términos médicos, enfermizo, un asalto al cuerpo humano. Y a nivel personal, temí que el ambiente de la música ya no me tomara en serio y me rechazara. Pero estaba tan cansada de ocultar mi verdadero ser, que me decidí a dejar de yacer disminuida frente al público, y evitarles a mis amigos el tener que seguir mintiendo y disimulando por mí”. En cuanto a los años vividos bajo la identidad masculina con la que no se sentía representada, declaró que fue “Una monstruosa pérdida de tiempo”. Corría el año 1972 cuando se identificó públicamente como mujer. 

Realizó una entrevista con la revista Playboy pensando en que ese medio siempre habia estado del lado de la liberación, pero años más tarde reconoció arrepentirse de esa idea, ya que no se había abordado las temáticas como a ella le hubiese gustado. Sus declaraciones fueron tratadas de forma frívola. 

Una extensa y valiosa carrera, reconocida hasta el día de hoy

Wendy dejó de lado esos disparos de ignorancia y siguió componiendo, perfeccionando las posibilidades artísticas que le brindaba la música electrónica. Sus producciones varían y nos muestran un gran abanico de posibilidades para las producciones electrónicas:

-1968, álbum Switched-On Bach. Reinterpretación de Bach, el disco de música clásica más vendido. Reinterpretado digitalmente en 1992.

-1969, álbum The Well-Tempered Synthesizer. Contiene una mayor variedad y refinamiento en los sonidos sintetizados, se pueden escuchar sonidos cuasi vocales, previos al empleo del vocoder.

-1971, banda sonora de La Naranja Mecánica.

-1972, Sonic Seasonings. No fue tan popular como otros álbumes, pero fue influyente en otros artistas que acabaron creando el género llamado música ambiental.

1975, editó el disco By request, una recopilación de obras propias previas a la utilización del sintetizador Moog.

-1980, banda sonora de El resplandor. Publicación del álbum Switched-on Brandenburgs donde se considera que el repertorio de música académica contemporánea llega a su máxima expresión

-1982, banda sonora de Tron.

-1984, álbum Digital Moonscapes. Usó el sintetizador digital Synergy, comienza a llamar a sus sonidos como réplicas, ya no acústicos.

-1986, álbum Beauty in the Beast, utilizó escalas exóticas provenientes del Tíbet, Polinesia e India y dos escalas de invención propia.

-1987, Secrets of Synthesis, es una conferencia de Wendy, con ejemplos de audio, el material es una buena introducción a la síntesis de sonido.

-1988, Pedro y el lobo, cuento infantil con Weird Al Yankovic.

-1998, álbum Tales of Heaven and Hell, suele catalogarse como “aterrador”.

-2003, álbum Walter Carlos by Request, en el que su música electrónica sintetizada llegaría a temas de Lennon & McCartney, Tchaickovsky y Bacharach.

También produjo música para documentales, publicidades y anuncios televisivos, además de publicar tracks que quedaron por fuera de las películas.

Wendy aún vive en Nueva York, sigue tocando sus teclados en el mismo estudio y pone en duda su gran influencia, humildemente.

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