Nina Kraviz: “La música que elijo me tiene que excitar”

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La reina del techno pasó por Córdoba y respondió algunas preguntas que teníamos para hacerle.Cómo se convirtió en DJ, cuál es su visión de la música y qué pasó en ese controvertido set en Dekmantel. Todo esto y más, en este mano a mano.

Nina Kraviz es una de las figuras de la música electrónica mundial. Es cierto, deslumbra su belleza física y rompe corazones de hombres y mujeres, pero si decimos que es una figura, lo decimos desde un estricto costado musical.

En Nina resalta su cara bonita, pero es su oído privilegiado, su forma de entender la música, su perfil old school y su ecléctica variedad musical a la hora de plantear sus sets lo que la hacen diferente del resto.

Córdoba Beat pudo hablar con Nina para saber un poco más de ella:

Aprovechando el Día Internacional del DJ, ¿por qué elegiste esta profesión?

Siempre creí que en realidad fui yo la elegida y no al revés 🙂

¿Cómo sos vos como DJ? ¿Planeas de antemano tus sets? ¿Cómo seleccionas la música?

¡No! ¡Nunca planeo mis sets! Simplemente son una idea espontánea de lo que tengo ganas de tocar en ese momento. Siempre lo digo y no lo creerías pero después de tocar por tantos años, sigue siendo un misterio para mi qué se necesita realmente para que la magia aparezca. De lo que estoy segura es que uno de los ingredientes principales es, obviamente, la música. Me tiene que excitar. Mi fórmula es que siempre voy por nuevas cosas, tomo riesgos y sigo mi instinto.

El oficio de DJ, en tu caso, también se transformó en un sello discográfico muy particular y con un estilo propio. ¿Cómo y por qué creaste Trip?

El principal motivo por el cual creé Trip fue para lanzar música que me excite. Me propuse apoyar a músicos talentosos y a la vez crear una familia de diferentes personas pero con ideas similares. El arte y la música deben estar conectados para así compartirlo con el mundo.

Y en cuestiones estrictamente musicales, ¿cómo describirías a Trip?

En Trip puedo lanzar lo que yo quiera, desde música ambient hasta la más incomprensible música electrónica, porque nunca fueron las ventas lo que me interesó. Hasta ahora las ventas han ido bien e incluso el sello tuvo un hit techno que todo el mundo tocó: “I Wanna Go Bang” de Bjarki.

Nina y su relación con los vinilos

Siempre tuviste un gusto por los vinilos y los usas mucho en tus sets. ¿Cómo ves la situación de los vinilos hoy en día?

La industria del vinilo está experimentando un boom en este momento, está muy de moda. Por ejemplo, para imprimir un disco para mi sello, tengo que esperar, por lo menos, 8 semanas. La gente está cansada de las tiendas digitales porque son despersonalizadas y por eso los grandes sellos están imprimiendo vinilos otra vez. Yo creo que lo digital pierde el toque humano, el sentimiento de tener un disco físico. Por eso los sellos chicos e independientes están sufriendo un poco.
Se sabe que los amantes de los vinilos aman las tiendas. ¿Seguís yendo a comprar? ¿Cuáles son tus favoritas?

Hay muchas y muy buenas casas de vinilos alrededor del mundo. Mis favoritas están en Berlin, Londres, Rotterdan, Amsterdam, Tokyo y San Pablo. Puedo pasarme el día buscando en bateas. Es adictivo y peligroso para el bolsillo jaja

Por último, quisiera preguntarte sobre tu set con vinilos en el Boiler Room de Dekmantel, que fue muy criticado, ¿tenés algo para decir sobre aquella situación?

Hubo gente que criticó, pero desde un lugar de aficionado y con muy poco conocimiento del tema. Esa gente no tiene idea de lo que está hablando. Llevo 15 años tocando con vinilos y siempre llevo discos a todos lados donde voy. Ese set en Dekmantel fue dedicado a un tipo de house de Chicago que es poco conocido; es un house del ghetto. Particularmente, fue dedicado a un legendario sello de Chicago, Dance Mania, que es conocido por su simpleza en todos los aspectos e incluso a veces los discos tienen poca calidad de prensado. Entonces, si yo a la gente que criticó mi set les doy esos mismos discos, no podrían mezclar ni uno de ellos. Mezclar ese tipo de música de forma “normal” es imposible y requiere un enfoque completamente diferente. Es música old school, que tiene bpm’s inestables que puede cambiar de los 130 a 150 bpm en 5 segundos. Por eso es más como “cortar” un track y “pegarlo” con el próximo, generando una energía diferente en momento.

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