Estamos donde haya música electrónica

Planetario, estimular con música y cócteles.

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Maia Dros presentó su nuevo ciclo en barrio Güemes. Una unión entre la electrónica y las artes audiovisuales. Ofrece una propuesta diferente para analizar y comentar entre amigos y amigas.

Todo cambió. La gente ya no se abraza como antes, y si lo hace es con algo de cuidado. Los saludos son con puños. Llegas a un bar y no sabes si saludar con puños o el codo. Otrxs, quienes desde siempre evitaron el contacto, ahora pueden usar con total libertad el famoso “saludo general” con brazos en alto y agitando las manos.


Las pistas de los clubes cambiaron. Ahora las mesas y sillas copan los metros cuadrados. Cambió la forma de bailar: pasó de los pies en el piso al culo en la silla meneando las caderas. La forma de nombrar la vida que transcurre cambió a la “nueva normalidad”.


Los bares cambiaron. Ya no hay mesas largas o mesas juntadas de más de 10 personas. Los mesones ya no se comparten con extraños y extrañas. Es otra cosa.

Maia Dros también cambió. El contexto la puso a pensar en su metamorfosis dentro de una pandemia. La artista que nos hacía bailar música disco, house, funk, entre otros géneros trabajando una idea de swinger con la música, hoy decide tomar otra forma de comunicar su faceta artística. 


La DJ cordobesa tomó clases de producción, creó su propio track e inició el camino de mostrar un videoclip -a lo MTV- dentro de la escena electrónica de Córdoba. Sí, algo a lo que no estaba acostumbrado el nicho es a ver este formato.


La pandemia y la nueva forma de vida la hizo crear un formato nuevo. Unir música electrónica con artes audiovisuales. Unir a otrxs artistas dedicadxs a otras artes. Una comunión artística destinada a ofrecer algo nuevo en la nueva normalidad. De ideas y viajes nace: Planetario, experiencia audiovisual.

Me puedo proyectar con música y alcohol

La fe en volver a reanudar ciertos aspectos de la vieja normalidad moviliza a la gente a abrirse a propuestas y lugares nuevos. Algo más que motive a salir por unos cócteles y no caer en la burda idea de salir por salir. Buscar algo que excite al comensal de manera gradual, que podamos tener consumos diferentes. 

Tragos clásicos o de autor recorrieron las mesas del primer piso de Chilli. Mesas altas para dar la sensación de bar, no de restaurante con cena show. Maia Dros con Claustro -dúo de artes audiovisuales- eran lxs encargadxs de recibir al público, su primera edición tiene a lxs protagonistas como anfitriones. Maia recorre cada mesa como quinceañera buscando la comodidad de cada persona presente dentro del bar.

La pared izquierda, de la locación coctelera, muestra un mapping al contorno de los arcos como si fuera una red conformada por cuadrados chicos de color azul. Dentro de esta figura curva de la arquitectura también se podía observar como eran alcanzadas por la proyección de imágenes.

En el centro del primer piso se observaba la cabina, conformada por Hércules Listello y Tati De Gennaro, con un protagonismo de tubos fluorescentes a los costados y una luz naranja potente iluminando la cara de la DJ.

Las luces tenues del salón pasaron a ser oscuridad y el mapping, creado por Ignacio Bruno y Sofía Garazurreta, tomó protagonismo. El sonido impecable del bar emitió el primer track de la experiencia audiovisual con Tettix Hexer – Immutable interior design y ahí se develó la propuesta de Planetario, y del nuevo perfil musical de Maia Dros. 

Suele pasar que el oído va acostumbrando al sonido que protagoniza lxs DJs. Relacionarlo con un género y los planes cambian. Esta vez el oído preparado para el Disco se encontró con nuevos sonidos caracterizados por el Indie Dance, que va tomando presencia en la escena electrónica mundial. Una selección musical totalmente original y en sincronía con las visuales proyectadas en la pared.

Cuando se destaca que la elección de cada track es original se remarca porque se sintió que fue pensada para cada momento visual y para una oprtunidad precisa con los sonidos. Cajmere feat. Dajae – Satisfy con tintes 8 bit la proyección de una gran cantidad de puntos recreron un momento como si Dios jugara con las estrellas en alguna vía lactea. Imágenes salidas de los televisores de los ‘90, con los colores azul, rojo y verde acompañaron el tema Ground Control del reconocido Radio Slave.

El cierre fue impecable. Dos tracks que apelan al reconocimiento auditivo, “este track lo conozco”. Guitarra de Franz Ferdinan y un remix de Amê para las miradas cómplices en las mesas. 

El último track fue directo a lo emotivo. A la identificación directa de los y las amantes de las bandas electrónicas. Un track que se repite varias veces en distintas cabinas del mundo, en infinitos remix de toda la variedad de géneros. Escuchar Enjoy The Silence de Depeche Mode nos puede pasar repetidas veces pero en esta oportunidad fue precisa y exacta que tomará fuerza en la parte superior de Chilli para coronar la primera edición de este flamante ciclo de Güemes.

Planetario viene a darnos algo más que sentarnos a conversar con amigos y amigas. Se planta como una propuesta para que conversar después, como cuando salís del cine y queres transmitirle todas tus sensaciones a quien te acompaña. La experiencia audiovisual que busca -como dice el titulo de esta nota- estimular con música y cócteles

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