Música desde la tarde, DJs para todos los gustos, producción a gran escala. Córdoba vivió nuevamente un festival, como hacía mucho no sucedía. Repasamos el uno por uno de una tarde/noche para el recuerdo.

Foto: Gruv Fstvl

La última vez que Córdoba vivió un festival fue en la 7ma edición de Música en el Desierto, en febrero del 2016. Cuando hablamos de festival nos referimos a: música desde tempranas horas de la tarde hasta la madrugada, grilla de artistas variada y diversa, predios enormes, actividades alrededor, producciones a gran escala, entre otras características.


Gruv Fstvl prometía en la previa una experiencia así, por eso era una propuesta tan atractiva. Y así lo fue. Un main stage de enormes proporciones, un domo stage con artistas locales brindando otras opciones, DJs internacionales que rompieron la pista, food trucks, ping pong y hasta un puesto de tarot. 


Pero vamos con el repaso de principio a fin:


Kevin de Vries: Afterlife al atardecer


El primer invitado internacional de la cita era Kevin de Vries. El alemán es una de las joyitas actuales de Afterlife y había expectativa para escuchar a un DJ y productor de gran ascenso hoy en día. Y no decepcionó.

Foto: Gruv Fstvl

Kevin subió alrededor de las 19.30, cuando aún había sol en la ciudad de Córdoba. A medida que la noche llegaba, aparecían sonidos cada vez más profundos y oscuros. Es que, claro, de Vries venía a traer el sonido Afterlife tan característico. 


Potente, oscuro, por momentos seco pero con mucha profundidad. Algún track, como “What To Do” de Guy Gerber, ponían algo de color pero instantáneamente volvía la oscuridad. El track “Twisted” de GuiQ o el remix del propio Kevin al tema “Origins” de Senses Of Mind (unreleased) son ejemplos de esto.

Ser el primero no le dio mucho poder de decisión a la hora de subir los BPM pero se las arregló para no pasarse de la línea y brindar un show a su estilo. Por allí se escuchó a un fanático Afterlife suplicar “¡tendría que haber tocado más tarde!”, con un dejo de resignación.

Paralelamente, en el domo stage, Darío Jey ya había iniciado su presentación. De hecho, la actividad allí comenzó cerca de las 18, cuando el propio Darío brindó una masterclass de djiing, pensada para ofrecer un poco de información al público. Aplaudimos fuertemente la propuesta.

Onyvaa: ¡technazo a las 10 de la noche!

Onyvaa entró apenas pasadas las 21.30 y nadie podrá decir que pasó desapercibida. La estadounidense rompió todos los esquemas al arrancar con un techno a 129 BPM. Nadie lo esperaba, para ser honestos. El cambio fue brusco.

Acá nos paramos a hacer una pregunta a modo de reflexión: en un festival, ¿los DJs deben adaptarse entre sí? ¿O cada uno debe presentar la música que hace y conoce? Sucede que estamos acostumbrados/as a que, en una noche común, el opening, warm up y DJ principal estén alineados musicalmente y sigan un mismo criterio. Pero esto no necesariamente debe pasar en un festival. De hecho, es uno de sus rasgos distintivos: variedad musical en la grilla para todos los gustos.

Lo cierto es que Onyvaa puso un techno fuerte, agresivo. Muchas y muchos nos sorprendimos por la intensidad pero luego nos acostumbramos y nos dejamos llevar por lo que la DJ nos estaba proponiendo. Salvo por un track al inicio que se le corrió, la presentación fue prolija. Un gran descubrimiento para el público cordobés.


En este momento, en simultáneo, Exequiel Brandan estaba presentando un hybrid entre DJ set y live, con muy interesantes matices minimal y micro house y un set up completo. Luego seguiría May Seguí, en una línea similar a nivel live y set up, pero con un house más dub.

Foto: Córdoba Beat

Sidney Charles: el toque house


Fue el que más complicada la tuvo. Recibir una pista con techno a 129 BPM cuando lo tuyo es el house y el tech house no es nada fácil. Pero manejó la situación de manera excelente. Comenzó con techno, para no romper la vibra que había en el aire y luego de dos tracks ya estaba entrando en ambiente house, con claps marcados, hi hats fuertes y vocales. Típico de Sidney Charles.


En una charla con Córdoba Beat, Sidney admitió la dificultad del inicio: “Fue difícil adaptarse pero no quise decirle nada a Onyvaa. Ella es una artista igual que yo y va a hacer lo que mejor sabe hacer”.

Foto: Córdoba Beat

Cuando Sidney salió del techno y pudo poner lo suyo, la rompió. Se movió por lo que estaba acostumbrado: house, tech house y mucho deep tech. Aprovechó para poner un par de bombas como Rossi – Paradise (feat. Insight) o una de sus últimas producciones, “Fnk Hrd”, lanzado en Saved Records.


Incluso se animó a mezclar las vocales de “La Pregunta” de Babasónicos, en una clara referencia a nuestro país, al cual Sidney quiere mucho. En definitiva, un gran set para aplaudir.

Mientras tanto, Exequiel Brandan tomó nuevamente las riendas de la noche del domo stage hasta que llegara Onyvaa, que fue la invitada especial del escenario alternativo por un rato.


H.O.S.H: una clase de mezclar lo que sea


Se necesita mucha calidad para poner de house a techno. Muchos y muchas se arriesgan y lo intentan, pero se han escuchado grandes fracasos. No fue el caso de H.O.S.H. El alemán se mueve por los márgenes del melodic techno y el deep house pero la noche del sábado en Gruv, literalmente, puso de house a techo.


Arrancó acoplándose un poco a los sonidos tech house que dejó Sidney Charles pero el giro a lo melódico fue evidente. También hay que decir que predominó el melodic techno, es cierto. El track Aquarium, último lanzamiento de Artbat, es ejemplo de esto.

Foto: Córdoba Beat

Pero cuando decimos de house a techno, realmente es así. Sobre el final sonó el clásico Drop The Preassure de Mylo y algunos minutos antes H.O.S.H. tiró Drop It Like Is Hot de Snoop Dog. Si, puso hasta hip hop. Sobre el final se metió en el techno para dejarle una pista más acorde a Julian Jeweil. Versatilidad en estado puro.


En el domo stage ya estaban los Polar Live con una propuesta más que interesante. El dúo presentó su habitual live, con una puesta técnica admirable. Manejaban sintetizadores y secuenciadores, todo sin computadora, es decir, sin software. El live como debe ser hecho.

Julian Jeweil: techno contundente


De Julian Jeweil se esperaba techno y techno fue lo que dio. El francés llegó alrededor de las 3 a.m. a la cabina e hizo lo que la situación le pedía: partir la pista en pedazos. Después de casi 8 horas de fiesta ininterrumpida, sólo restaba agresividad desde los parlantes. 


Pero, más allá de esto, Jeweil hizo lo que mejor sabe: poner techno fuerte, con oscuridad y potencia, sin escatimar en matices pero con desacato. Julian venía a presentar el “Transmission Tour”, nombre que surge de su último LP en Drumcode, lanzado en julio.

Foto: Gruv Fstvl

De este álbum se pudieron escuchar los tracks Transmission y Mars, como mínimo. Esto grafica mucho el set de Julian: kicks poderosos, línea de bajos agresiva, claps marcados y matices techno todo el tiempo. Pura intensidad, sin descanso.


En paralelo, Alkaline Georgi cerraba el domo stage con su tradicional set house tribal con percusiones en vivo, show que siempre es un placer presenciar.

La producción: a la altura de las circunstancias

Teníamos expectativas en la producción y fueron cumplidas. De entrada se entiende que no es fácil organizar un festival de estas magnitudes. Además sabiendo que la producción de Gruv era la primera vez que se metía en experiencias a este nivel.

La puesta en escena ya era impactante. Lo gigantesco del predio permitía hacer cosas grandes. El escenario principal estaba preparado para brindar un show de luces y leds acorde. El sonido era de muy buena calidad, lo que permitió disfrutar la música desde muchos puntos del predio.

Foto: Gruv Fstvl

La atención en las barras fue fluida, siempre con excepciones (algún que otro amontonamiento se suscitó). Quizás podría haber habido algún food truck más porque entre las 21 y las 23 -la hora de cenar- hubo casi 30 minutos de demora en cualquiera de los 3 disponibles. Pero la oferta era variada.


Además habían juegos de arcade, puestos de cerveza estilo artesanal, mesas de ping pong y hasta un muchacho que te comentaba de tu fortuna a través del tarot.

Foto: Córdoba Beat

En el debe queda un aspecto que es una constante en eventos de esta dimensión: el ingreso y la salida. Ya desde las 20 horas había una cola importante en el ingreso general, de aproximadamente unos 20 minutos. Más adelante en la noche asistentes nos contaban que estuvieron más de media hora. Y en hora pico, alrededor de las 00, la espera era aún mayor. Aprendizaje para la próxima: más filas habilitadas para el ingreso y cacheo.


La salida fue similar. Había sólo una entrada al predio, por lo que era la única salida. Un camino de unos 3 metros entre los árboles para casi 5.000 personas. Un cuello de botella. Lo mismo sucedió para salir del estacionamiento. Dos salidas -donde cabía un auto por salida- para un estacionamiento repleto. Quienes llegamos primeros (y estábamos lejos de las salidas) debimos esperar casi 45 minutos.


Pese a esto último, Gruv Fstvl cumplió con una producción a alta escala. Quedaremos agradecidos por traer a Córdoba una experiencia única como lo es un festival de música electrónica. Ojalá sea el primero de muchos.

Foto: Gruv Fstvl

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