El sello australiano Balance presentó este 2 de agosto la nueva compilación de Hernán Cattaneo: Sunsetstrip, que cuenta con música cordobesa. Un repaso por dos sets que van desde el deep house a lo más álgido del progre.

Mientras esperamos la doble fecha de Hernán Cattaneo en Córdoba, en la que un día mezclará junto a Nick Warren, el nuevo lanzamiento del argentino es una joya que calma la ansiedad. Con una duración estrictamente calculada (los discos tienen una diferencia de un segundo entre ellos), ambos sets son un rejunte de música finamente seleccionada y sin nada que reprocharle.

La obra está dividida en los discos “Sunset” y “Strips” y se inspiraron en una serie de shows que Cattaneo brindó en distintas partes del mundo, “para rendirle homenaje a la energía, la luz y la vibración que irradia el atardecer”, según indicó.

CD1 - “Sunset”

Como se suele acostumbrar en este tipo de publicaciones, el primer disco de “Balance Hernán Cattaneo. Sunsetstrip” es el más calmo, el más melódico. Esto no significa que sea aburrido, para nada. La mezcla es fina, in crescendo, y los grooves y los graves son de una calidad acorde a lo que esperamos.

El inicio nos propone una canción: las vocales de “Blessing”, de Dar Pan, dan arranque al recorrido. La alusión a la Tierra, el Sol, la Luna y la conciencia no son casuales en esta letra, que data del año 2011, si tenemos en cuenta el origen de la recopilación. La música seguirá con tracks de Navar, Mariano Mellino, y Kymatic, entre otros.

El momento cumbre de “Sunset” llega a los 45 minutos, cuando después de idas y venidas decide desplegar un pequeño estallido, con un grave intenso y una melodía sónica colmada de delays atmosféricos. El track es “System Era”, del argentino Kevin Di Serna junto a Graziano Raffa. Para escucharlo una y otra vez.

De ahí, el disco sigue para arriba, dentro de un marco que no supera los 110 bpm, donde Cattaneo mezcla a Orsin, Bachir Salloum y al cordobés Antrim. Esta etapa pone el sello de disfrute con “Hernan Cattaneo & Soundexile – Stimulation”, a la hora y cinco minutos de set.

Este disco tiene la particularidad de terminar con una despedida, con un manejo del ritmo que da gusto recordar. White Rabbit, que cuenta con la voz de Anita Alvarez de Toledo, es el último track y es relajante. Vocales enigmáticas, melodía constante y pequeños rebotes melódicos que se van yendo. 

Eso está bien logrado: porque en algún momento este primer set nos hace movernos, nos llama la atención, nos entretiene. Y al llegar al final, la música se tranquiliza y se despide con un cierre: los sonidos dejan de estar, el volumen aminora; chau, gracias por escuchar

Por supuesto no es la despedida, porque un disco así te deja con ganas de más. Y para eso está el CD2, donde ya nos abre un horizonte más bailable y con otro aire, más cerca de las fiestas que del estudio.

CD2 - “Strip”

El segundo disco comienza con todo. Esta vez, las vocales iniciales son femeninas. Además, a los cinco minutos ya despliega un ritmo más veloz que la primera parte. El estilo de las creaciones de Mike Griego, que suenan durante ese tiempo, recuerdan a esa primera hora en cualquier Forja, y nos afirma que lo que vendrá será muy bueno.

Una ruptura trascendental llega con “Brian Cid – Dissolved in You”, en un track que tiene el sello inconfundible del productor de Brooklyn. Para quien ama el progressive house, el groove  y los sintetizadores los son todo para empezar a hacer vibrar el cuerpo.

Esta segunda parte es mucho más bailable. Las pausas llegan en el momento justo y nos dejan satisfechos. Los climas son acordes a lo que alguien podría esperar de un set de nuestro principal representante de la música electrónica en el mundo. Hernán Cattaneo sacude la idea del progre plancha y despliega sonidos que agitan el cuerpo.

 Nick Varon – Ratas”, “Cid Inc – Forgotten”, y “Púrpura”, del cordobés por adopción Ezequiel Arias, son tracks que probablemente escuchemos en alguna que otra fiesta durante lo que queda de esta temporada. De todas maneras no hace falta sub dividirlos, en la mezcla fluida está gran parte del potencial.  

El anuncio de un final cercano llega con “Collé – A Forest”, dado que la derretida es extensa y tiene su correspondiente estallido. Desde ahí el kick toma más fuerza y así se mantiene, para recordarnos a las luces blancas y los celulares arriba. El atardecer se concretó, se hizo de noche, y la música cambia. Boom.

La recta final demuestra la trayectoria y el gran momento de Hernán Cattaneo. De hecho, la última pieza,  “Wind Down”, es de su creación, junto a Soundexile. Un final que encaja perfecto con todo lo que fue el set, que satisface al oído. Una gran producción musical que realza al género y le aporta riqueza, frescura y la expectativa de que siga creciendo.


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