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Si quieren fiesta, llamen a Green Velvet

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La noche de Green Velvet en La Estación fue fiesta pura. Clásicos, brazos levantados y mucho verde. Quien fue buscando divertirse, lo consiguió. La crónica de la noche Green, en esta nota.

Foto: La Estación

Si alguna vez uno escuchó un set de Green Velvet por YouTube ya sabe que es fiestero. Esos que hacen bailar. Pero una cosa es escucharlo por YouTube y otra es vivirlo. El sábado pasado en La Estación se vivió fiesta pura.

Green Velvet subió puntual, cerca de las 4 de la mañana como estaba pautado. Ya el warm up de Jackmood había sido intenso y se podía avizorar lo que venía. Se confirmó que se venía una noche a todo trapo al tercer track del morocho con cresta verde: el clásico de su autoría “Voicemail”. Si así arrancaba, ¡cómo iba a terminar!

Foto: La Estación

Con el correr de las horas se fueron dando por seguro varias cosas: primero que Green Velvet sabía que lo estaban esperando con ansias. Se mostró cálido con el público, interactuaba, sonreía, levantaba los brazos. Es un personaje, lo sabíamos de antemano. Solamente que esta vez fuimos testigos directos.

Segundo, ya podíamos ir percibiendo que no se iba a guardar nada y así fue. Tiró todos sus clásicos, los que inconscientemente todos y todas pedíamos. Desde el ya mencionado “Voicemail” hasta “Percolator”, pasando por “Laser Beams” y llegando hasta el himno “La La Land”, con el propio Green Velvet cantando las vocales en vivo. “I’m going down to, La La Land…”. Un lujo.

¿Son temas “viejos”? Si, quizás tienen sus años. Pero nos atrevemos a decir que nadie pudo haberse quejado de haberlos escuchado en ese set porque desde el minuto 1 que nada ya importaba. La gente estaba entregada y él se entregó a la gente.

El tercer punto que pudimos confirmar está relacionado a su calidad: es un DJ de la hostia. Las mezclas fueron cortas y potentes, con mucha precisión pero sin perder el toque de fuerza que tiene que tener el tech house.

Foto: La Estación

Además el análisis pasa por su repertorio. Tiró de todo. Pero de todo en serio. En el set se escucharon tracks de house y tech house como “Marco Lys – The Story Continues” o “Love Away” de Mihalis Safras. También deep house como “Vermilion” de Damian Lazarus e incluso techno con tracks como “Space Date” de Adam Beyer o “Mars” de Julian Jeweill. Pocos DJs pueden organizar un set así y que les quede bien.

La pista, prendida fuego

La gente estuvo más que a la altura. El marco de público ya de por sí era sorprendente. Mucha gente, como pocas veces en La Estación. La última vez que así de repleto fue para una fecha récord como Paul Kalbrenner.

Y en la pista el público respondió muy bien. Mucho brazo levantado, mucho grito, mucho agite. Esto no es algo menor porque no siempre las pistas están así y eso contribuye a pasar una buena noche, porque la alegría se contagia. La gente la estaba pasando bien y se notaba.

Foto: La Estación

Algo para destacar era que se escuchaban tonadas y acentos de muchos lados. Naturalmente cordobeses pero también norteños (tucumanos, salteños, jujeños) y oriundos y oriundas de Buenos Aires y Rosario. Es siempre un placer poder compartir nuestras pistas con todo el país.

El cotillón también fue divertido, como nos tiene acostumbrados/as La Estación. Ambientación verde, llamas, fuegos artificiales y bombas de humo verde. Más factores que contribuyen a hacer una noche divertida. Hasta el propio Green Velvet la estaba pasando bien porque sobre el final se subió a la cabina y comenzó a tirar unos pasos diábolicos. Totalmente poseído.

Foto: La Estación

La noche de Green Velvet quizás no fue una revelación musical pero que hubo fiesta, la hubo. Al fin y al cabo, uno en gran parte va para eso. Gracias Curtis por una noche para el recuerdo.

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