Jamie Jones pasó por Córdoba y mostró una faceta a la que no estábamos acostumbrados/as. El warm up de Nacho Bolognani, un lujo. La organización, a la altura. Foto: La Fábrica / Meed Producciones.

Foto: La Fábrica / Meed Producciones

Jamie Jones es una de las visitas más esperadas cada año en Córdoba. Es esperado tanto por sus seguidores más fieles, como por gente que quiere descubrirlo y también por fans propios del género del que es referente, el tech-house. Esta vez, no dudamos que logró sorprender a todos y todas.

Nacho Bolognani, un warm up de lujo

A la noche la abrió un conocido de todos/as: Nacho Bolognani. El cordobés hizo un warm up como debe ser hecho. Fue manejando la intensidad según la pista lo pedía. Mucho minimal house en general pero también algunos tracks de house y tech house para levantar. Alrededor de las 2.30 de la madrugada metió una seguidilla fuerte de sonidos con mucho groove y la pista respondió: la fiesta había comenzado, ahora en serio.

Cerca de las 3.30 volvió al minimal house para bajar la potencia. Es que claro, en breve venía el main y no quiso pasarse de la raya. En la pista también se sintió que había bajado y que era por algo. Incluso hubo quienes se “quejaron”. Pero todo esto significa que Nacho hizo lo que tenía que hacer: entretuvo a la gente con buena música, inició la fiesta en diferentes momentos y le dejó al DJ principal una pista casi inmejorable.

Foto: La Fábrica / Meed Producciones

Jamie y un costado diferente

De Jamie Jones tenemos todos y todas un concepto más o menos uniforme: el tech house es su género, mucho groove, bpm’s altos, hi hats y claps marcados y constantes, agitador nato. Esta vez, no dudamos en asegurar que sorprendió.

Siempre es intenso y sus sonidos son más duros que suaves, pero en la madrugada del sábado en La Fábrica, Jamie tocó techno. Claro, no fue el techno puro al estilo Richie Hawtin o Sam Paganini, pero sí fue duro. Transiciones cortas, kick fuerte y potente, sonidos más agresivos.

También en muchas ocasiones faltó su toque característico: los hi hats bien marcados y el clap del house. Es lo que le da al sonido de Jamie Jones el ritmo intenso de baile y eso no estuvo presente siempre. Esto pudo haber sido confuso para muchos/as porque quizás esperaban más de su toque pero también puede decirse que fue un set arriesgado, fuera de lo habitual, saliendo de su zona de confort y eso siempre es algo bueno.

Musicalmente fue un “varieté”. Hubo temas difíciles de reconocer, que seguramente serán próximos lanzamientos de Hot Creations. Hubo otros actuales y también hubo lugar para clásicos de hace varios años como Yoshimoto – Du What U Du (Trentemoller Remix) y el trackazo del dúo Nuyorican Soul (Kenny Dope y Louie Vega), “Runaway (Mongoloids In Space Mix)”.

En resumen, quien haya ido a buscar su sonido de siempre, quizás quedó desilusionado/a. Pero quien haya podido dejarse sorprender, seguro que pasó una gran noche.

Párrafo aparte merece el público. Algarabía pura. Es sabido que los y las cordobeses (y argentinos/as) tienen un entusiasmo único para bailar y esta vez no fue la excepción. Mucho movimiento en general, intensidad al ritmo de la música de Jamie, brazos levantados en las bajadas y un “Jamie, Jamie…” cuando finalizó el set que fue más un agradecimiento que una ovación.

Foto: La Fábrica / Meed Producciones

La organización, a la altura

En el aspecto organizativo puede decirse que no hubo fisuras graves. La cantidad de gente fue mucha, como es habitual en fiestas con DJs convocantes donde La Fábrica queda chica, pero el viernes se podía bailar. En otras palabras, puede decirse que no fue tan grave como lo imaginábamos desde un principio. Quedará la pregunta de porqué no se volvió a tratar con La Fábrica Arena. Pero la fiesta se pudo disfrutar al margen de esto.

El acceso a los baños no era tan dificultoso, la atención en las barras fue lo más fluido que se pudo entre tanta gente y hubo agua hasta en las barras el último momento. El sonido también estuvo a la altura, potente y limpio.

En el debe puede ponerse un desperfecto de sonido durante el warm up de Nacho Bolognani. El ingreso fue rápido, pero sólo para los hombres, ya que en La Fábrica está dispuesta una fila exclusiva para los hombres y otra para mujeres y parejas. Esto, evidentemente, hace que la fila de hombres se mantenga corta y fluida pero que la de mujeres y parejas sea interminable. Una división un tanto extraña y difícil de entender, además de algo injusta. Alrededor de las 2.30 de la mañana se decidió abrir la fila de hombres para todo público y obviamente descontracturó el ingreso.

Además, en ciertos momentos, faltó agua en los dispensers de los puestos de hidratación, algo de lo que se quejó la gente en la fiesta y en las redes sociales.

Al margen de estas eventualidades, la fiesta fue un éxito. Jamie cumplió con un set arriesgado y poco convencional pero efectivo. Nacho Bolognani dejó bien parada a la música electrónica local con un warm up digno de grandes DJ y el público mostró quienes son los y las cordobeses.

Hasta la próxima, Jamie.


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