¿Existen los clásicos en la Música Electrónica? ¿Existen esos tracks que serán épicos para siempre? Los años de historia del género ya permiten pensar en un rescate emotivo: ¿podríamos hacer una fiesta donde, por ejemplo, solo suenen tracks del 2012? Aquí una breve opinión en busca de respuestas.

Hay algo que sucede en el ámbito de la Música Electrónica y es la inmensa cantidad de tracks que se publican a diario. De todos los estilos, ritmos, matices y colores. Las producciones se multiplican en streamings de audio, como Beatport, y no podemos ni imaginar escuchar un 60 por ciento de ellas. Esto es, en parte, por cierta accesibilidad a la forma de composición, amigable para muchos, y también porque podemos escuchar producciones de cualquier país. Podemos escuchar algo que se produjo en India, en Nicaragua, en México y, por supuesto, en nuestra propia Córdoba.

Tal cantidad de producción genera una riqueza en la Música Electrónica que pocos géneros musicales pueden alcanzar. Y esto nos trae una cuestión: los tracks tienen tal fugacidad de éxito, como dijo Edu Imbernon, que a veces pasan dos meses y ya suenan “viejos”. Entonces: ¿podemos decir que existen “los clásicos”? ¿existen esas publicaciones comparables con canciones de Michael Jackson en cuanto a “no fallan nunca”? ¿Por qué a veces un DJ opta por mezclar “Domino”, de Oxia, y al otro día leemos comentarios que critican el uso de ese track “tan quemado”?

Pareciera que este recurso solo puede ser aprovechado por el creador del track: en un show de Guy J, conocido por mezclar mayoría de producción propia, algunos corazones se pueden acelerar cuando reconocen los timbres de “Fixation”. Paul Kalkbrenner sigue mezclando “Argeman” después de 10 años . También sucede con Marc Houle: uno tal vez espera que suene “Sweet”, aunque si no suena… tampoco pasa nada. Hay excepciones, por supuesto: Hernán Cattaneo se puede dar el lujo de mezclar, como en sus shows del año pasado en Córdoba, Dizzy Moments, un track del 2016.

Creo que hay una realidad y tiene que ver con los sonidos: el género electrónico recurre a muchos sampleos, utiliza distintos tipos de hi hats, de snares, de kicks que son característicos de un momento. Pero las búsquedas sonoras (parte de las ventajas de la constante producción) van haciendo que queden retro. Hay muchísimos tracks que al escuchar los primeros 10 segundos ya te das cuenta que tiene más de tres o cuatro años. Pero a mí muchos me encantan, me quedaron grabados del recuerdo de una buena noche. Son algunos de esos tracks no tan bomba que rescaté de las listas que arma la movida después de una fiesta. Los considero épicos.

También, en muchos casos, está en manos del DJ saber cuándo puede tirar una de esas bombas históricas. Está en sus manos saber leer la pista (el ritmo, las energías e incluso las edades) y decidir poner un clásico. Porque considero que existen. Están ahí, escondidos. Algunos tienen vocals, otros una línea de bajo única, otros un riff con mucho groove. En muchos casos, son los tracks que nos hicieron conocer a un productor.

Entonces, retomando, ¿podríamos hacer hacer una fiesta solo con tracks del 2010, del 2014? Una especie de rescate de emotivo que nos sorprenda y nos recuerde esas melodías: esas que no llegaron a ser número uno, pero que fueron puesto diez. Capaz al volverlas a escuchar nos hagan bailar el doble, porque el oído se acuerda. Y para el cierre que suene una de las bombas de esos años, una sorpresa, una genialidad. Yo creo que sería un fiestón. Dejo la propuesta en la mesa.


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